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martes, 25 de septiembre de 2018

CHIMANGO

CHIMANGO

2006


Dejar de ser quien soy.
Volar a otro país, otra área.
Dejar atrás mi familia, mi legado.
Otras costumbres, otro idioma.

Ser un ave libre en el cielo;
No una paloma (feas, incomprensibles, extranjeras),
No un bello hornero (nacional, delicado).
Un chimango:
Ese nombre comunardo y desagradable,
Tan poco valorado, estudiado,
Tan poco entendido.

Nadie se detiene a observar
Un simple chimango.
Tan hábil para cazar
Su propio alimento.
Un chimango que se para a observar
Desde un alambrado
El campo, para divisar una presa.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Lágrimas de terror

Jueves, 14 de Septiembre de 2.017
Santiago de Chile, Comuna de Puente Alto
Las Nieves Oriente 3897 (Casa de Lala)
00:41 am

Es tarde y mañana tengo que trabajar. Ya debería haberme acostado. A las siete de la mañana tengo que levantarme. A las ocho debería estar en mi trabajo en Vitacura. Estoy llegando todos los días treinta a cincuenta minutos tarde... Y sin embargo, Raúl pacientemente me repite día tras día que tengo que llegar temprano pero lo tolera.
Estoy escuchando la música de mi amigo Juan Pablo Rodríguez. La puta que es groso el gordo. Su música me llega al alma. Siento que me acompaña.
Hace un rato hablé con mi abuela. Y me contó noticias muy duras sobre la salud de mi abuelo.
Todos los que me conocen saben que mi abuelo es mi héroe. Que es mi ídolo en la vida. Y yo tantas veces he pensado lo duro que sería para mí que se vaya de este mundo. -Todavía no -me digo. Yo no quiero ver a mi abuelo partir. Por lo menos no siendo tan joven. ¿Qué haría sin este hombre en mi vida?
Mi abuela me contó hace un rato que mi abuelo tiene aparentemente algo parecido a una cardiopatía. No sé... Yo no soy médico... No entiendo mucho de estos términos... Pero aparentemente su corazón se para durante algunos segundos. En ocasiones, de día o al dormir, su corazón se detiene algunos segundos. ¡Qué noticia más dura, por favor!
Siento un gran dolor. Estoy llorando. ¿Por qué suceden estas cosas en mi vida? ¿Por qué tengo que trabajar?
Enterarse de cosas como estas es algo muy doloroso. No sé qué pensar. Dice mi abuela que van a ponerle un marcapasos. Y con eso va a estar bien.
Pero tiene puesta una sonda para orinar. Y tiene un tumor (aparentemente benigno) en la próstata. Y lo van a operar pronto. ¿Cómo no me voy a preocupar? Esta parece una de esas situaciones en las que está sucediendo algo muy grave y todos intentan minimizarlo.
Me doy cuenta de que están todos tan asustados como yo.
Mi abuelo ha sido una persona muy fuerte en la vida. Y de repente encontrarlo en una situación como esta, asusta. Asusta mucho. Porque todos sabemos que la fortaleza se acaba. Y que los hombres fuertes de golpe explotan. Y todo sucede de pronto, igual que como se expresa su fuerza en un arranque; de pronto.
Mi abuelo ha tenido una vida tan intensa y tan profunda... No sé qué pensar... Tengo mucho miedo. Quiero rezar. Pero no sé por qué razón me pongo a escribir.
Estoy escribiendo porque quiero darle fuerzas a mi abuelo.
-Abuelo, te estoy hablando. Estoy en otro país, abuelo. Hace poco estuviste acá de visita conmigo. ¡Abuelo, no te rindas! Yo te vi fuerte, abuelo. Nada va a poder con vos. ¡Abuelo sos un titán! ¡Sé fuerte! Abuelo mío, te amo. No nos dejes abuelo. Quedate con nosotros. Te queda mucho por ver. Aún tenés mucho para viajar. Yo voy a llevarte a muchos lugares. Te lo prometo, abuelo. Espero que esta caricia de amor te llegue a lo más profundo de tu corazón. Que no va a volver a pararse. Yo así lo quiero. Y así va a ser. Dios así lo va a querer, abuelo mío. Mi ídolo. Mi único héroe. No vas a ser vencido, abuelo. Yo te amo.
Y aunque siento mucho dolor... Mucho miedo... Yo sé que voy a ser fuerte con la fortaleza que mi abuelo me enseñó; con la fuerza que él mismo me traspasó.
Y voy a hacer lo que tengo que hacer. Voy a trabajar. Voy a trabajar mucho. Y voy a ganar mucha plata. Y voy a encontrar mucha gente que me apoye. Y así voy a cumplir mis sueños. Y los voy a cumplir rápido. Y voy a ir a viajar con mi abuelo. Y yo voy a pagar. Yo sé que es cierto. Y sé que puedo...
En la obra trabajo todo lo que puedo. Me doy entero. A Dios le entrego mi vida haciéndome un trabajador honrado, olvidando mis preocupaciones y mis anhelos para rendir al todo lo que puedo en mis labores. Ya no tengo miedo. Yo sé que puedo más.
Yo sé que puedo. Por mi abuelo. Por mi hermano. Por la familia que voy a formar. Por el hombre que soy y que quiero ser. Por el padre de familia que quiero llegar a ser. No voy a bajar los brazos. Voy a resistir. Una siesta al mediodía tumbado en el suelo luego del almuerzo y a continuar.
Tengo que trabajar, tengo que ganar dinero. Mi situación legal se va a solucionar. Me van a dar la visa de residencia temporaria. Voy a poder tener mi cuenta de banco. Voy a conseguir anotar bienes a mi nombre. Voy a poder, yo puedo. Soy un hombre. Tengo veintisiete años. No tengo tiempo para perder. No puedo bajar los brazos. No me puedo rendir. No puedo cansarme. No tengo derecho a ese lujo. Tengo que comer y descansar lo necesario. Yo sé lo que debo hacer. No me voy a rendir. Mi abuelo va a salir adelante. Yo voy a salir adelante. Dios me va a apoyar.
Y a todos ustedes los aliento. Tengan fuerza. Sean gladiadores en esta vida. Salgan a la arena a matar o morir. Den su vida. Arriésguense; tal como me arriesgo yo. No tengan miedo; yo estoy lleno de terror.
Este miedo no me va a vencer. Voy a ser fuerte. Mi terror se va a desvanecer. Mi abuelo va a vivir. Mucho más. Muchos años más va a vivir mi abuelo. Y yo aún mucho voy a compartir con él. Y mucho vamos a viajar por el mundo.
¡Fuerza, abuelo, yo te amo, y sos un héroe!

jueves, 25 de agosto de 2016

En pie de batalla

He visto a escritores
ahogarse en el éxodo de su locura

Caer presas de la política
ceder bajo el poder del sufragio

Todo lo que prometían
se ha corrompido tras el dinero

Sus aspiraciones se han pasado
de lo espiritual a lo material

Han olvidado el que era su fin
y yo he pasado tiempo sin escribir

He visto a hombres y mujeres escritores sucumbir
pero yo no

miércoles, 27 de julio de 2016

¡Destrúyelo todo!




Despiertas ya vencido
Y el mundo está sangrando
Sangrando ya vencido
Y la batalla está dada, perdida
Desde que comenzó

Con la vista al cielo clamas
¡Destrúyelo todo!
Y te devuelve calma
Miras a cielo y la paz está allí
Todo tan quieto
Esa permanencia tan profunda

¡Y aquí todo bulle
Todo se mueve, todo cambia
Permanece
Se filosofa, se relativiza!
La lucha y la paz se amalgaman
Polemos pater panton

¡Destrúyelo todo!
Toma mi espíritu
Toma mi carne
Llévame más lejos que cualquier hombre
Hazme tu herramienta

Destruiré las leyes físicas
Destruiré todas las cimas
Todos los máximos
Dame fuerza para destruir
Las diferencias

Destruye la medicina preventiva
Destruye las instituciones políticas
Destruye a los gobernantes opresores, destrúyelos
¿Qué es todo lo que he hecho, la vida que he vivido?
Todo, destrúyelo todo.

Toma en tus manos este mundo
Ponlo en mis manos
Y las cerraré
Y cierra tus manos
Y destruigámoslo
Destruyámoslo

Destrúyelo todo

Entre tus manos
Toma
El trabajo
El orgullo
La familia
El amor
La amistad
El bien
El mal
Los opuestos

Y los aprietas bien fuerte
Destrúyelos

Los haces un polvo bien fino
Entre tus manos
Mueles todo, destruyes todo
Lo reduces
A polvo
Luego agregas un poquito de agua
Lo amasas


Y construye algo nuevo

martes, 8 de abril de 2014

Bahía Blanca y los problemas

     Para mí, personalmente, Bahía Blanca es un problema: Me da dolores de cabeza, me da dolores de estómago, me fatiga y me sobreexplota. Bahía Blanca es una ciudad de problemas -tal vez para mí, porque nací aquí-.
     Estoy en Bahía Blanca y tengo que escribirla. Tengo que escribir esta ciudad y plasmarla; mi ciudad, Bahía Blanca. Dentro de tres días es el día de Bahía Blanca.
     Puedo ver los problemas de Bahía Blanca. Una ciudad de la que he leído que está entre las ciudades más seguras -¿Del mundo? ¿Será de las diez ciudades más seguras del mundo? No lo sé, últimamente oigo demasiadas historias de robos-.
     Los últimos días pienso en Bahía Blanca como en Ciudad Gótica. Ciudad Gótica es una ciudad corrupta; Bahía Blanca está muy corrompida. Tiene que haber un Batman para esta ciudad de Bahía Blanca. Un hombre murciélago que vele por las noches, que vele por noches seguras.
     Yo no quiero ser el héroe de Bahía Blanca, que sea otro. Pero esta ciudad necesita un héroe; un héroe estadista que la rehabilite. La ciudad está plagada de psicólogos, dicen... Se ha convertido en un asilo mental abierto entre el océano y la pampa. ¡Qué imagen! su luz se ha apagado entre tinieblas.
Yo sé, yo sé que leí en algún sitio que Bahía Blanca tiene históricamente el mayor ingreso per cápita sino de la Provincia de Buenos Aires, del país. ¿Dónde está la plata? Unos dicen que es el puerto, otros dicen que es el polo; a mí se me ocurre que es la Universidad, se me ocurre que es el producto agropecuario de la zona.
     ¡Qué plato! A mí nadie me entiende en esta ciudad. Piensan que los critico; no les gusta lo que hago, quieren que cambie mis palabras, alimentan mi obsesión dialéctica. Porque una palabra vale y otra no, porque las palabras tienen sentidos peyorativos y existe el modo correcto.
     Cada porro que se fumaron en la puerta de la universidad durante las Jornadas de Cannabis, esa charla informativa de buen quórum, es un vuelo.
     Mi ingente labor de escritor que busca el acuerdo entre las personas de esta ciudad, es una vida dedicada al amor; amor por mi patria. Por la patria mi vida es amor.
     Yo hago el mejor esfuerzo por retratar todo lo que llego a ver, que es lo que me muestran. Denme más, muéstrenme más.
     Acá hay un montón de universitarios; hay un montón de estudiantes de la zona; hay un montón de empleados del polo. Está el tren, está TGS y están los emigrados de los monoblocks del barrio Ejército de los Andes -donde se tirotearon con los narcos en Ciudadela (el Ricky amasaba pizza para Julián y venía de ahí)-.
     Los círculos bahienses son tan cerrados que más que una circunferencia, parecen un punto; parecen una estrella, parecen un ombligo. Son cerrados.
     La comunicación falla, se habla de los libros que no se leen. Porque los tenemos todos guardados en la Biblioteca Bernardino Rivadavia que es la tercera más grande después de la Biblioteca Nacional y la Biblioteca del Congreso. Lo que nadie dice es que encima de todo eso está el Archivo General de la Nación. Ahí sí hay de todo, lo dicen los ilustrados escritores nacionales -ojo, se copiaron de los franceses (Francia es el mayor productor de vino del mundo)-. Pero nadie va a la Biblioteca Rivadavia porque en vez de ponerla sobre la plaza del mismo nombre, a plena luz, la pusieron a media cuadra, toda oscura.
     Bahía Blanca tiene pequeñas falencias de planeamiento, es cierto; pero eso pasa en todos lados. Y no estoy hablando de los planes de vivienda ni de las quejas que se hicieron de Pablo Reynafé, ni de las fallas de las cloacas; ni que la universidad quiere hacer plata mandando poner cloacas en el Barrio Patagonia que no las necesita porque tiene buenos pozos ciegos. De la crisis hídrica ni hablar, ni de las perforaciones. Sin embargo, todas estas cosas las estoy diciendo... porque me enteré de tales asuntos.
En Bahía Blanca, de la cofradía profesional no se habla. Ni de los sindicatos corruptos. Pasan en las noticias que se tirotean en la UOCRA, pero esos son todos unos negros bárbaros ¿Para qué vamos a entrar en detalle? Yo creo que en este momento estoy acuñando el término "crisis institucional" vestido en esta ciudad modelo -si no lo hubiese dicho nadie antes-. Los sueldos en negro son otro tópico tabú. La corrupción policial inspira miedo hasta a los que piden Juicio y castigo, que de los detenidos ilegales en democracia no se enteran. Del pibe del Barrio Cooperación no se dice más nada, Yuli, el que mató la policía. De los abusos institucionales por controlar el tránsito vehicular no se tiene la menor consciencia.
     Yo tengo la seguridad de que el clima le trastoca la cabeza a unos cuantos. No se dan cuenta de las fuerzas hormonales que les recorren las venas en Otoño y en Primavera -eso lo estuve hablando con mi amigo David de Colombia que está en Italia-. También tengo la seguridad de que el primero que me llamó escritor en reconocimiento de mi profesión fue Marcos, de Chile.
     Ahora empezó la carrera de Ciencias de la Educación y llamaron al taller integrador "Problemática Educativa". Ya es suficiente de hacernos los psicólogos y clamar que "hay que aceptar el problema primero". Es momento de clamar por soluciones. ¡Solución Educativa! No hay más problema...
Quiero ser claro, parece que todo puede prestarse a discusión. No hace falta contraponer opiniones. Está todo a la vista. La luz permite ver, necesitamos claridad.
     Yo me alejé de la universidad habiendo conocido sus dependencias porque mi opinión siempre estaba en pugna. Yo ya no doy lugar a eso. No es momento de divagar alrededor del asunto. Hay que tomarlo fuertemente y sostenerlo en la mano delante de todos. Yo tengo mi cuerpo de escritos que sostienen una visión comprometida de la sociedad; lo pongo delante de la vista de todos.
     Hay que incrementar la producción. Para ello hacen falta incentivos. Las medidas de fuerza y la oposición no son incentivos. La paranoia popular tampoco lo es. Se clama por la recesión y es el peor de los escenarios. Hay personas que quieren boicotear la producción, creen que pueden esconder los hechos.
     Cuando digo cosas como estas es cuando empiezan a girar en torno a  mis palabras buscándoles la falla. Mis palabras no son un problema, ¡son una solución!
     Yo no pertenezco a ningún bando, no pregunten de qué lado estoy: Verdad y progreso.